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Acceso COLEGIO DOMINICOS

Espacios

Este proyecto se trata de una intervención en uno de los colegios más prestigiosos de Valencia. El colegio San Vicente Ferrer - Dominicos es un lugar, fundado en 1941, con una larga tradición y que continúa su trayectoria educativa adaptándose a los nuevos tiempos para seguir formando a sus alumnos como ciudadanos del futuro.

El acceso o vestíbulo es una parte fundamental en cualquier centro educativo: es allí donde entran día a día los alumnos, profesores, trabajadores del centro, familiares, repartidores…; personas que conocen el lugar y personas que no han entrado nunca. Allí confluyen los recorridos rutinarios de algunos y los primeros de otros muchos. Es por ello que, la propuesta arquitectónica debía transformar estos espacios de transición para hacerlos claros  y sencillos, optimizando el recorrido para todos. En un lugar donde las relaciones personales se fomentan día a día; donde los profesores y los alumnos se sienten personas unidas, la intervención debía crear, a través de la arquitectura, una atmósfera cálida y cercana en la que se pudiesen dar dichas relaciones de la forma más humana posible. Con todo ello, la intervención finalmente no sólo se centra en el acceso, sino que incluye la zona de secretaría, la administración, la sala de espera y los despachos para profesores.

Así, la antigua y emblemática imagen de San Vicente Ferrer, nos da la bienvenida, para que seguidamente unas escaleras nos lleven a la zona de secretaría. Un patio con vegetación artificial actúa aquí de filtro para aportar luz y mantener el contacto con el exterior. Interiormente el panelado de madera se extiende por las superficies, dando calidez al espacio, mientras que los vidrios al ácido aportan luz a los despachos, manteniendo su privacidad. El mármol travertino del suelo se convierte en la base neutra de la que parte la paleta de colores, y sobre la que se colocan el resto de materiales y texturas para formar una atmósfera amable y acogedora.

El mostrador de los conserjes se configura como una pieza especial que articula la intervención: hecha a medida y con una geometría particular, en ella coexisten distintas funciones a la vez que permite el control visual de todo el recorrido que concatena los diferentes espacios. De este modo: la parte cercana al acceso tiene una hornacina abierta para recibir a repartidores y vigilar la puerta; una parte más baja permite apoyar cajas, bolsas, y poder escribir cómodamente de manera más cercana; y una última sección más alta permite que la gente pueda preguntar sin llegar a ver lo que hay detrás, manteniendo la privacidad de los trabajadores.

 

 

Arquitectura y diseño: Ambau taller d’arquitectes

Superficie: 120 m².

Fotografía: Germán Cabo

Localización: L'Eixample, Valencia, España

Año: 2020


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